
QUIÉNES SOMOS
Práxedes nace en Navahermosa, en pleno corazón de los Montes de Toledo. Somos una marca familiar que creemos en el valor de lo auténtico, en el poder de la tierra y en el respeto al origen.
Nuestro aceite es más que un producto: es una historia de tradición, esfuerzo y compromiso con la calidad. Cada gota refleja la pasión con la que cultivamos, recogemos y elaboramos nuestro oro líquido.

NUESTRA ALMAZARA
Trabajamos en una almazara propia donde controlamos todo el proceso, desde el olivo hasta el embotellado.
Priorizamos la extracción en frío, los métodos artesanales y el mimo absoluto por el producto.
Aquí no hay prisas: solo el ritmo que marca la naturaleza.

LOS MONTES DE TOLEDO
El alma de nuestro aceite nace aquí: en el corazón de los Montes de Toledo . Una tierra con historia, clima extremo y suelos volcánicos. Esta zona es única por su altitud, su mineralidad, y por ese carácter duro que forja productos auténticos.
Aquí, generación tras generación, hemos aprendido a cuidar el árbol, a entender su ritmo ya recoger el fruto en el momento justo.
DEL CAMPO A LA MESA
CÓMO FUNCIONAMOS
RECOLECCIÓN
Recolectamos nuestras aceitunas de forma tradicional, en el momento óptimo de maduración, cuando el fruto aún conserva toda su frescura.
EXTRACCIÓN
En menos de 6 horas desde la recolección, las aceitunas se muelen y se extrae el aceite en frío, preservando toda su frescura y propiedades naturales.
ENVASADO
Tras la decantación, el AOVE se almacena en depósitos de acero inoxidable, protegidos del aire y la luz para preservar al máximo sus cualidades.
DISFRUTAR
Servir Práxedes en la mesa es abrir la puerta a una experiencia sensorial. La textura fluida, el color dorado con reflejos verdes, el aroma a hoja fresca y almendra.
PRÁXEDES FUERA DE LA ALMAZARA
En Práxedes creemos en compartir, en contar nuestra historia y en acercar nuestro AOVE a las personas.
Por eso participamos en eventos donde el aceite se convierte en experiencia: catas, encuentros gastronómicos y ferias donde el sabor, la tradición y la innovación se dan la mano.




LA LEYENDA DE PRÁXEDES
En tiempos antiguos, cuando los dioses aún caminaban entre los mortales, un olivo sagrado se alzaba en lo más alto de los Montes de Toledo. De su fruto nacía un elixir exquisito: el oro de los dioses, el aceite divino. Su protectora era Práxedes, una guerrera inmortal que juró proteger dicho olivo por toda la eternidad a cambio de poder compartirlo con los humanos. Desde entonces, el olivo sigue enraizado en la historia de la tierra fértil de Navahermosa, cada gota de su aceite lleva consigo el eco de los dioses, el legado de Práxedes.




